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¡Queremos saber la verdad del 11M!

 

Sánchez ManzanoEl ex jefe de los Tedax Juan Jesús Sánchez Manzano, fue interrogado como imputado por una querella de la Asociación de Ayuda a Víctimas del 11-M, que le acusa de ocultación de pruebas, falso testimonio y denegación de auxilio a la Justicia por la destrucción de casi todos los restos de los focos de los explosivos que estallaron en los atentados y su labor negligente en la identificación del tipo de dinamita utilizada por los terroristas.

En la búsqueda de la verdad del 11-M, va a haber un antes y un después de la sentencia de la titular del juzgado nº 56 de Madrid que ha desestimado la demanda del Comisario Sánchez Manzano contra El Mundo. Y es que, la ha desestimado porque ha comprobado que la información ha sido veraz, seria y fiable. Estos tres adjetivos varias veces repetidos en esa sentencia suponen un espaldarazo, un nuevo aval de credibilidad para el periodismo de investigación y dejan en ridículo a los gandules, que sin entrar en los hechos siquiera, venían llamando conspiranoicos y otras majaderías. Pero además, la sentencia puede traer una enorme trascendencia en el plano penal. En la medida que considera que ha quedado probado que Manzano engañó al instructor del sumario del 11-M. Y para colmo, la juez subraya todas las anomalías, ella usa esa palabra “anomalías”, de la conducta de Manzano en la recogida y en los análisis de explosivos. Anomalías que contribuyeron decisivamente a que no se haya podido acreditar que estalló en los trenes. Está claro que si después de su propia declaración reconociendo que la destrucción masiva de pruebas lo tenía mal, ahora, tras esta sentencia, lo tiene peor.

La trascendencia de la sentencia que desestima la demanda de Manzano, imponiéndole el pago de las costas, queda patente si repasamos la literalidad de las cinco acusaciones concretas que Pedro J. Ramírez anunció en junio contra Manzano durante el acto de presentación -su “Yo acuso”- del libro Tytadin de Antonio Iglesias:

“Yo acuso al entonces comisario jefe de los Tedax, Juan Jesús Sánchez Manzano, de mantener una línea de conducta supuestamente orientada a la ocultación y manipulación de pruebas con flagrante incumplimiento de sus deberes profesionales 1) al transgredir los protocolos sobre recogida y almacena- miento de restos, 2) al asumir unos análisis que no le habría correspondido realizar, 3) al no poner a disposición de la Policía Científica los fragmentos obtenidos en los focos de los trenes, 4) al predeterminar la investigación con la muestra patrón de la Goma 2 Eco de la que presuntamente salió también el explosivo colocado en la Kangoo y 5) al proporcionar al juez Del Olmo, a la Comisión de Investigación parlamentaria y al propio tribunal del 11-M información falsa o gravemente errónea, perjudicando una y otra vez la búsqueda de la verdad de lo ocurrido”.

Pues bien, todos y cada uno de estos extremos han quedado corroborados en la sentencia de la magistrada Ana Cristina Lledó Fernández.

Si no estuviéramos hablando de la mayor tragedia y del mayor misterio sin resolver de la historia de nuestra democracia, podríamos decir que el Comisario Sánchez Manzano es la última víctima de la LOGSE. Y es que a tenor de lo que declaró este señor ante el juez, pues no sabe lo que significan algunas palabras muy sencillas del idioma español. Manzano dijo que ordenó destruir la mayor parte de lo recogido por los Tedax tras las explosiones del 11-M porque consideraba que no se trataba ni de pruebas, ni de muestras, ni de vestigios, ni de restos, ni de nada de nada, solo de meros objetos dijo, sin valor alguno. Es decir, que según el, los restos que la ley le obligaba a custodiar y a poner a disposición del juez, no eran todo lo que restaba de los focos de las explosiones, sino lo que a el le diera la gana entregar. Repito, para el solo eran restos una ínfima parte de lo que restaba. Y para rematar la faena, añadió, que cuando en el juicio del 11-M declaró que los Tedax nunca, insisto, nunca habían entregado restos de explosiones a la policía científica, lo que quiso decir es que bueno, que algunas veces si que se había hecho. O sea, que este señor es tonto o se lo hace.

El jefe de los Tedax de Madrid corroboró en esta causa lo que ya había dicho en el juicio del 11-M: que sus subordinados recogieron 80 bolsas de restos en los escenarios de los atentados, material que nunca llegó a estar a disposición ni del juez instructor ni de la Policía Científica porque Sánchez Manzano ordenó su destrucción. Este jefe de los Tedax afirmó que el comisario violó los protocolos al tomar decisiones que no le competían.

A este respecto, la juez considera acreditado que Sánchez Manzano no remitió las muestras tomadas en los focos de las explosiones a los laboratorios de la Policía Científica, que contaban con los medios técnicos adecuados para averiguar el tipo de explosivo, y designó de forma “exclusiva” a una perito sin medios para realizar tal identificación.

La juez cree también acreditado que Sánchez Manzano no dijo la verdad al declarar en el juicio del 11-M que los Tedax “nunca” habían enviado los restos no pesables de explosivos a la Policía Científica cuando un informe de Interior solicitado por el periódico El Mundo demuestra que ese tipo de restos se enviaron al menos en 10 ocasiones. ¿Por qué no se hizo en el atentado más importante de nuestra historia?

Y además considera demostradas otras actuaciones del comisario como su negligencia al no inventariar los restos que estuvieron en contacto con las explosiones, que fueron trasladados al almacén de los Tedax, o el hecho de que la perito encargada de los análisis no pudiera examinar “las soluciones acuosas de los focos de las explosiones”.

Pero además de la actuación de Manzano en relación a los explosivos, la juez considera probadas ocultaciones o manipulaciones muy graves que podrían dar lugar a una nueva acción penal. Por ejemplo, señala en su fallo que el informe en el que se hacía constar que el teléfono de la mochila de Vallecas conservaba la hora para la que había sido programado para hacer estallar las bombas era falso. Ello supone que el comisario engañó al juez Del Olmo porque, es imposible que guardara la hora: ese dato se había borrado de la memoria del aparato al extraer la batería. La juez concluye que el trabajo de El Mundo es “serio y riguroso”, por lo que “tal información debe merecer el carácter de veraz aunque no haya sido probado en el juicio (del 11-M) y no lo recoja la sentencia”.

Siguiendo con las ocultaciones, la juez considera también probado que Manzano no dijo la verdad a Del Olmo al informarle de que la mochila de Vallecas estaba lista para estallar y no era posible determinar el motivo por el que no había explotado. La realidad es que no estalló porque los cables no estaban conectados al detonador, como la radiografía hecha por la Policía y que consta en el sumario demostraba.

Otro hecho acreditado es que el comisario afirmó en un escrito enviado al juez Del Olmo que no había relación alguna entre la utilización de móviles por parte de ETA y el modus operandi del 11-M. Eso es falso, ya que la juez ha podido constatar gracias a un informe policial aportado por el periódico El Mundo que a un comando de ETA se le incautó en mayo de 2002 “un dibujo manuscrito de un teléfono móvil manipulado para ser utilizado como sistema de iniciación de explosivos”. Manzano creyó conveniente que Del Olmo no tuviera este dato tan relevante.

Resulta imposible determinar si el comisario cometió estos fallos garrafales -algunos de ellos, probablemente delictivos- porque era un absoluto incompetente o porque pretendía manipular la investigación del 11-M al orientarla en la dirección de la versión oficial.

Ninguna de las dos hipótesis exime a Sánchez Manzano de su grave responsabilidad de haber obstaculizado la investigación del 11-M. En su declaración no sólo ha perdido su demanda sino que ha quedado un paso más cerca del banquillo.

¿Por qué lo hizo? ¿Teníamos a un botarate al frente de los Tedax? ¿O su negligencia obedecía a un propósito político?

Su superior, el entonces número dos de la Policía, Pedro Díaz Pintado, asestó un duro golpe a la credibilidad de Sánchez Manzano al declarar ante la juez que los vestigios que se encuentran en los lugares de los atentados son pruebas que deben quedar a disposición judicial. Pintado añadió que sólo pueden destruirse con autorización judicial. Los protocolos de actuación señalan que los objetos que son recogidos en el lugar de un crimen sólo pueden ser destruidos con conocimiento del juez instructor del caso.

Respecto a las cinco acusaciones de Pedro J. Ramírez:

Respecto a la primera acusación, en el folio 35 se dice que los Tedax “recogieron múltiples restos y vestigios que estuvieron en contacto con los focos, incluidas impregnaciones de acetona y agua, pero en vez de ser trasladados primeramente al grupo (de Madrid) que era el cauce usual, el demandante ordenó el traslado directo de tales restos y vestigios a la Unidad Central sin el previo inventario y clasificación oportuna”. Además se añade que a la perito de los Tedax no le llegaron las “soluciones acuosas” y que admitió que los “«restos y vestigios de la calle Téllez estaban amontonados en una bolsa sin clasificación ninguna”.

Respecto a la segunda acusación, en el folio 33 se señala nada menos: “Que no obstante carecer el Laboratorio de los Tedax de instrumentos cualificados para realizar una pericial científica eficaz sobre las muestras de los focos de las explosiones, el demandante lejos de remitirlos para su análisis a la Policía Científica, que sí contaba con los medios físicos y humanos para ello, designó expresa y exclusivamente a una perito de los Tedax para llevar a cabo la analítica referida, la cual, como ya se ha expuesto, no expresaba componente alguno detectado”.

Respecto a la tercera acusación, en el folio 34 se desmonta la coartada de Manzano, al hacer constar que declaró en el juicio del 11-M que “nunca” se habían enviado esos restos a la Policía Científica, “cuando lo cierto es que, como revela el oficio remitido a estos autos por la Dirección General de la Policía, entre el año 2000 y 2006 la Policía Científica realizó por petición de los Tedax 116 informes… inclusive 10 de restos de explosivo no pesable”.

Respecto a la cuarta acusación y de resultas de un examen detallado de lo ocurrido con la metenamina, en el folio 37 se afirma que “la posibilidad de que el explosivo encontrado en la furgoneta Renault Kangoo y la muestra patrón de Goma 2 Eco entregada a la Policía Científica (por el jefe de los Tedax) provinieran del mismo cartucho es una teoría explicativa, que está basada en unos datos ciertos”. Y eso que Su Señoría no aceptó como prueba el informe Iglesias por haber sido presentado fuera de plazo.

Respecto a la acusación quinta que es, en efecto, un cajón de sastre, la sentencia no sólo ratifica y cataloga aportaciones “falsas o erróneas” al sumario del 11-M que eran ya de dominio público como la entrega al juez Del Olmo de una réplica de la mochila de Vallecas haciéndola pasar por genuina -folio 28- o la pertinaz ocultación de la radiografía que mostraba que los cables de la mochila original estaban sueltos y por lo tanto era imposible que el explosivo estallara -folio 29-, sino que se detiene en dos de los más significativos descubrimientos de Casimiro García-Abadillo sobre ese teléfono anexo que en definitiva sustentó la versión oficial del 11-M.

Lo hace en el folio 27 cuando establece que Manzano “elaboró y remitió” al juez Del Olmo dos informes “en los que se concluye que no hay relación en el modus operandi entre la utilización de los móviles por ETA, sin hacer la más mínima reseña o mención del antecedente del comando Txirrita, desarticulado en Madrid, al que se le incautó material informativo sobre un teléfono móvil diseñado como iniciador o temporizador del artefacto explosivo, como resulta del informe obrante en estos autos y remitido por la Dirección General de la Policía y la Guardia Civil”.

Puede perfilarse que existió una trama policial integrada al menos por él mismo, por el comisario Santano -cuyos hombres falsificaron el informe del ácido bórico- y por los mandos de la UCIE que presionaron a Cartagena para que callara ante Del Olmo todo lo que sabía sobre contactos entre islamistas y etarras. Todos remaban en la misma dirección y perseguían idéntico objetivo: eliminar del sumario cualquier referencia a ETA.

El otro pasaje en el que la sentencia se centra en ese teléfono móvil que cambió la historia de España llega en el folio 30 cuando recuerda que en tres informes distintos emitidos a lo largo de un año y medio Manzano le comunicó a Del Olmo que “al ser encendido se pudo apreciar que en la pantalla tenía programadas las funciones de alarma-despertador y vibración, que la hora que marcaba el reloj era la correcta y que estaba programado para activar la función vibrador-despertador (donde estaba conectado el detonador) a las 7,40 horas”.

A continuación su señoría añade que “los demandados” -o sea El Mundo- han “avalado” mediante el “libro técnico del teléfono… y un dictamen pericial… debidamente aportado y ratificado en estas actuaciones” -el perito ya no sólo tiene el control de calidad de El Mundo, sino también el del juzgado- que eso “es imposible en cuanto que este modelo borra los datos almacenados al ser retirada la batería como aquí hubo de hacerse para extraer la tarjeta SIM». La juez Lledó concluye que hemos realizado «un ejercicio de investigación serio y riguroso» que ha desembocado en una «información veraz aunque [este extremo] no haya sido probado en el juicio y no se recoja en la sentencia».

¿Os dais cuenta de las implicaciones que tienen estas palabras? La juez está sugiriendo que si la misma prueba que se practicó ante sus narices se hubiera practicado ante las del tribunal del 11-M la sentencia tendría que haber reflejado que la sincronización operativa entre el teléfono de la mochila de Vallecas y los que presuntamente iniciaron las bombas que estallaron en los trenes fue un cuento chino inventado por Manzano para engañar al instructor.

El día que lo encontró Zapatero en aquel acto de entrega de condecoraciones hace tres años –“Tú eres Manzano, ¿no?… No te preocupes por lo que está pasando, no van contra ti sino contra mí”-, ahora se puede ver que no es así, que uno de los culpables es manzano y que puede haber más, además, lo que se busca es la verdad. Aunque es obvio que todo esto no se le ocurrió a él solito.

Quienes buscábamos el completo esclarecimiento del 11-M esperamos que algún día se llegue al final del asunto sacando a la luz la verdad de este rastrero y sanguinario atentado.

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3 comentarios

  1. Que cantida de tiempo libre tienes para poder dedicarte a escribir esta cantidad de majaderias de forma tan extensa.

  2. Hola Pepazo grillo!!

    ¿Te parecen majaderias una sentencia de un juez? Ya veo el respeto que tienes tu por la justicia y sobre todo por las víctimas del 11-M. Veo que a ti no te a tocado muy de cerca.

    Creo que deberías tener un poco más de sensibilidad y solidaridad hacía las víctimas del mayor atentado terrorista que ha ocurrido, por desgracia, en este país.

    Es evidente, y a las pruebas me remito, que el señor Sánchez Manzano mintió y oculto pruebas. Ahora pagará las consecuencias.

    Un saludo.

  3. Yo sé que éste día quedará imborrable en la memoria de los que,como yo,piensan que el 11m no fue lo que nos contaron.No quiero decir que el final esté cerca,pero se ha dado un paso muy grande.Y estoy convencido de que algún día, ya no muy lejano,se sabrá quiénes son los responsables de ésta matanza.Tambien,quiero decir que Manzano no es nada más que la punta del iceberg y que detrás,hay gente más importante.Y estoy convencido de que algún día sabremos quiénes son.Ya solo queda esperar.

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