Las Elecciones de 1931. Un golpe de Estado para favorecer la II República

 

Alfonso_XIII_of_SpainEl como llegó la II República es uno de los grandes mitos y de las grandes estafas y engaños que se hacen ahora en este país. ¿Cómo era la situación en España en Abril de 1931? En España los regímenes políticos se mueren pero no se entera nadie porque nadie los entierra, y es más, la gente que va por la calle sigue en otra de gambas. Esto es algo que se repite periódicamente en la historia de España y era lo que pasaba en Abril del 31.

España había sufrido un intento de golpe republicano apenas unos meses antes (recordemos que en el verano de 1930 se concluyó ese Pacto de San Sebastián donde entraban los republicanos históricos de izquierdas y de derechas, que eran muy poquitos, el Partido Socialista y, sobre todo, los nacionalistas catalanes); Recordemos que el intento de golpe de estado en diciembre de 1930 fracasó, porque Fermín Galán y Miguel Ángel García Hernández se adelantaron en Jaca, porque se quedó dormido Santiago Casares Quiroga (conocido como la sublevación de Jaca). Y cuando tres días después, el 15 de diciembre, en cuatro vientos intentaron dar el golpe Ramón Franco y Gonzalo Queipo de Llano, pues eso fracasó estrepitosamente.

El Pacto de San Sebastián fue una reunión promovida por Niceto Alcalá-Zamora y Miguel Maura que tuvo lugar en la ciudad vasca de San Sebastián el 17 de agosto de 1930. A esta reunión enviaron representantes prácticamente todas las corrientes republicanas. Este comité estaba en contacto permanente con un grupo de militares con el que estudió un pronunciamiento militar para traer la república, que finalmente quedó previsto para el 15 de diciembre de 1930.

Presidida por Fernando Sasiaín (presidente del Circulo Republicano de San Sebastián), a ella asistieron:

Por la Alianza Republicana: Alejandro Lerroux, del Partido Republicano Radical, y Manuel Azaña, de Acción Republicana;

Por el Partido Radical-Socialista: Marcelino Domingo, Álvaro de Albornoz y Ángel Galarza;

Por la Derecha Liberal Republicana: Niceto Alcalá-Zamora y Miguel Maura;

Por Acción Catalana: Manuel Carrasco Formiguera;

Por Acción Republicana de Cataluña: Matías Mallol Bosch;

Por Estat Català: Jaume Aiguader;

Por la Federación Republicana Gallega: Santiago Casares Quiroga;

A título particular: Indalecio Prieto, Felipe Sánchez Román, Fernando de los Ríos y Eduardo Ortega y Gasset, hermano del filósofo.

Gregorio Marañón no pudo asistir, pero envió una carta de adhesión.

En esta reunión se constituyó un comité revolucionario, presidido por Alcalá-Zamora, que llegaría a ser el gobierno provisional de la Segunda República Española; de manera que acaba con la Monarquía en España.

En teoría, y con el escasísimo apoyo popular que tenían los republicanos, si es que tenían alguno, y después del fracaso de ese golpe, lo suyo es que hubiéramos quedado curados de veleidades republicanas para décadas, pero como el régimen estaba muerto, una de las primeras cosas que hizo José Sánchez Guerra en cuanto Alfonso XIII le dio la orden de constituir gobierno fue plantarse en la cárcel Modelo para ofrecer carteras a los republicanos encarcelados, lo cual da una idea de hasta qué punto la Monarquía estaba muerta; y seguramente llevaba muerta muchos años.

Y hasta que punto el acomplejamiento estúpido y patológico de la derecha ante la izquierda, gracias a los medios de comunicación que los tenían bajo la pezuña y el “Ay que dirán, que pensarán”, pues pasó la II República. El régimen de la Restauración empezó a morirse en 1898, y creo que todo el reinado de Alfonso XIII fueron intentos de salvar al moribundo. Ahora, es verdad que eso, “a nivel de calle”, como dicen algunos, no se percibía. Por ejemplo, Azaña cuenta en sus memorias que cuando llega Sánchez Guerra y les ofrece las carteras, la República parecía una posibilidad absolutamente remota; es decir, eso no se lo planteaba nadie, y nadie preveía que la Monarquía se iba a desplomar.

Entonces se produjo un fenómeno verdaderamente curioso. Y es que, en el enésimo intento de reforma del sistema, quienes lo manejaban barajaron si ir a unas Cortes Constituyentes o a unas elecciones municipales. Y decidieron que antes de embarcarse en unas Constituyentes para reformar la Constitución (ya muy añosa, de 1876), mejor convocar unas municipales. En mala hora.

Hay que decir, y esto es muy importante, que, primero, esas elecciones municipales no eran un referéndum sobre la forma de Estado: eso no lo pensaron ni siquiera los republicanos en ningún momento; por supuesto, no eran unas elecciones a Cortes Constituyentes. Eran, repito, unas elecciones municipales, y no había nada más que eso. Ahora bien, se produjo una serie de fenómenos notables que acabaron en la proclamación de la República.

¿Qué pasó en las elecciones? Las elecciones se celebraron a dos vueltas. En la primera vuelta, que tuvo lugar el 5 de abril, los resultados fueron los que se esperaban: los monárquicos obtuvieron 14.018 concejales y los republicanos, 1.832, como unos siete concejales y pico Monárquicos por cada uno republicano. A control republicano pasaron sólo un pueblo de Granada y otro de Valencia. Es decir, lo esperado: que las candidaturas monárquicas iban a ganar de calle. Por supuesto, nadie dijo que aquello era un plebiscito popular, o un referéndum, ni que se cuestionaba el futuro de la Monarquía, ni que iba a venir la República. Porque, claro, con unos resultados así eran ganas de hacer el ridículo.

El 12 de abril, es decir una semana después, se celebró la segunda vuelta. Los resultados, que no se publicaron hasta después de proclamada la República –esto es muy importante saberlo, porque aquí la manipulación mediática tuvo unos efectos que cambiaron la historia de España–, fueron tremendos: salieron elegidos 5.775 concejales republicanos, por 22.150 concejales monárquicos; es decir, 22 a 5, que como proporción no está mal…La elecciones las habían ganado los monárquicos con una mayoría aplastante.

Aquí sucedió algo verdaderamente importante, porque demuestra hasta qué punto la llegada de la Segunda República no sólo no fue fruto de la democracia ni del pueblo lanzado a la calle, sino un golpe de estado que triunfó, entre otras cosas, por lo debilísima y lo absolutamente agónica que estaba la Monarquía.

En algunos lugares, en algunas capitales de provincia, la victoria fue para las candidaturas republicanas. En Madrid, por ejemplo; donde un concejal socialista llamado Andrés Saborit consiguió que votaran para su partido millares de difuntos: fue un pucherazo espectacular que sus autores supieron utilizar muy bien.

Cuando empezaron a llegar noticias de las victorias republicanas, en Palacio cundió el pánico. Tanto, que durante la noche del 12 al 13 José Sanjurjo, que en aquel momento estaba al mando de la Guardia Civil, ya manifestó por telégrafo que él no defendería el régimen; que si se producía un conato republicano como el de finales del año anterior, él no sacaría la Guardia Civil a la calle. Pero claro, en vez de meter en la cárcel a este General por insubordinación nadie se hizo cargo. El Cuerpo de Telégrafos estaba muy infiltrado, gracias a la masonería, por republicanos; de tal manera que el Comité Nacional Republicano tuvo enseguida noticia de que la Guardia Civil no iba a salir en absoluto a la calle, y empezó a jugar con un ventajismo verdaderamente notable.

Cómo sería la situación, que, ante la debilidad de las instituciones, hubo quien le dijo al Rey que tenía que retirarse: si no se marchaba de España, no se responsabilizaban de lo que pasara con la Familia Real. Y ya se sabía lo que había pasado catorce años antes en Rusia con los Zares y la que más miedo tenía era Victoria Eugenia pensando en ese supuesto. Y de hecho Victoria Eugenia dijo “a ver si nos va a pasar lo que a nuestros primos”, que de hecho acabaron fusilados.

El Rey sufría una depresión profunda desde la muerte de su madre, era una persona que no quería resistir, y la Reina estaba absolutamente aterrada ante la posibilidad de vivir una situación como la de Rusia. Ciertamente, en un momento determinado se intentó salvar la Monarquía: El Conde de Romanones y Maura fueron a ver a los republicanos para ofrecerles carteras en un Gobierno provisional que controlara unas Cortes Constituyentes. Pero para entonces los republicanos se habían dado cuenta de que aquello se caía, porque realmente salvo Juan de la Cierva, abuelo de Ricardo de la Cierva, nadie quería resistir en el Gabinete. Alcalá-Zamora, que fue monárquico hasta dos días antes, dijo que ellos no podían controlar a las masas, y que si éstas se lanzaban a la calle, lo que pudiera pasar con el Rey… realmente no lo veían claro si no se iba antes de que pusiera el sol. Como en las películas del Oeste.

En ese momento el Rey dijo que no quería que se derramara sangre –lo cual es encomiable… según se mire– y que se marchaba a Cartagena y luego se iba de España. Bien es verdad que aclarando que no abdicaba, sino que suspendía temporalmente el ejercicio de sus facultades regias. No quería dar la sensación de que abdicaba por si la cosa funcionaba y regresaba.

No hace falta decir que los republicanos aprovecharon para proclamar inmediatamente la República –en primer lugar, en Éibar–; y a partir de ahí entramos en una situación verdaderamente escalofriante.

Bien es verdad y cabe apuntarlo, que aquello fue un golpe de Estado. Es decir, ni las masas se lanzaron a la calle, ni en ningún momento hubo una consulta popular para cambiar la forma de Estado. Hay lo que hubo fue un perversión de la legalidad, lo que hubo fue un golpe de Estado y lo que hubo también fue la confirmación de la tendencia golpista de los republicanos. Es decir, si las urnas no respaldan lo que nosotros queremos, ya haremos nosotros que las urnas nos respalden. Esto es la triste historia de la II República. Hay que decir que Savorit, Francisco Largo Caballero y Daniel Anguiano fueron los golpistas que fracasaron.

Esto es algo que conviene recordar, porque tiene trágicos paralelos actuales: cuando un régimen se está muriendo, siempre hay un pequeño virus que lo está asediando continuamente; y todo el mundo piensa que ese pequeño virus, llámese Saborit, Carod-Rovira o Zapatero, no va a acabar con él. Pero la historia de España demuestra que al final lo entierra.

La gran mentira con relación a las elecciones del 31 es el resultado de las elecciones que ganaron los monárquicos de calle.

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11 comentarios

  1. Vaya! Justo lo que contó Cesar Vidal este martes en la mañana de Federico

  2. La gran mentira ha triunfado lamentablemente. Pero hay que insistir en contar la verdad: la republica llega por un golpe de Estado. Unas elecciones municipales perdidas por los republicanos en proporción 22 a 5 en modo alguno significa un advenimiento democrático. Cualquier coeficiente mental lo entiende. Pero claro, los más de 22000 concejales pertenecen a votos “tercermundistas”. Los 5000 votos republicanos son los buenos y correctamente mentalizados. Bochorno.

  3. Te felicito por este impresionante artículo y ya es hora que la historia se vaya conociendo desde todos los lados.
    Esta clarisimo que unas eleccionaes municipales y si quieres la perdida del gobierno de una seria de localidades por muy importantes que fuese no es motivo para un cambio de sistema y menos cuando la proporción es abrumadoramente mayor y s eproduce incluso antes de saberse los resultados.
    Como bien dices es una trama que se llevaba “cociendo” durante un tiempo atrás y quizas que se ampararon al gobierno de Primo de Rivera como excusa y como motivo para organizarse y desterrar la monarquia.
    Desconocia la actitud de Sanjurjo, cuando unos años mas tarde junto a Mola y Franco se organizan para instalar la monarquia de nuevo, pero en fin siempre aprendes cosas nuevas.

  4. el golpe de estado fue en 1936 con Franco i duro (la dictatura) hasta su muerte

  5. Impresionantes datos:
    “5.775 concejales republicanos, por 22.150 concejales monárquicos”

    Pero no dices nada del artículo 29 de la ley electoral de 1907 vigente en aquel momento, que propiciaba la elección automática de concejales en aquellas circunscripciones donde sólo se presentase una opción, algo típico en la mayoría de los entornos rurales, controlados por caciques, donde eran éstos los que controlaban la política y haber quien tenía c… de plantarles cara -muchas veces se sufrían represalias por ello-, por lo que buena parte de los concejales monárquicos que salieron electos, en realidad fueron designados automáticamente sin pasar por las urnas, en virtud del artículo citado, un claro alarde de la democracia caciquil imperante.

    En los entornos urbanos, donde sí exsistía una multiplicidad de fuerzas políticas, los monárquicos perdieron estrepitosamente (Perdieron en 41 de las 50 capitales de provincia), algo rápidamente percibido tanto por los republicanos como por los monárquicos.

    La historia hay que contarla al completo. Verdades a medias equivalen a falacias.

  6. ¿Falacias? Tu estás afirmando algo de una forma tan general que parece que de los 22.150 concejales monárquitos prácticamente todos estaban colocados a dedos por “caciques”. No creo que estuvieras allí para tal afirmación. No digo que no ocurriese, pero seguro que también ocurrió lo que dices por parte de republicanos.
    Lo que yo si que puedo demostrar son los datos que aporto, que son abrumadores.
    Amigo Virgilio, opino igual que tu, la historia hay que contarla al completo y sugerir historias inventadas, eso si que dan lugar a falacias.
    Un abrazo

  7. Ante todo habria que analizar el devenir de la república también y que paso realmente para la proclamación de la misma, factores e intereses intentos y externos.
    Sin ir mas lejos, el mismo Alfonso XIII tuvo que soportar amenazas de la masonería por consagrar a España al corazón de Jesús

    http://panoramacatolico.info/articulo/alfonso-xiii-amenazado-por-la-francmasoneria-por-consagrar-espana-al-corazon-de-jesus

    Creo no es justo ni despreciar ek voto de los monárquicos y decir que el voto republicano no fue influenciado por unos intereses concretos.

    Hemos pasado 40 años con una historia, y en estos últimos 30 la que nos cuentan es completamente la opuesto. Espero que el tiempo ponga las cosas en su sitio y salga toda la verdad.

  8. No hace falta haber estado allí.
    Tu das unos datos numéricos que son totalmente ciertos, eso no te lo discuto.

    Pero esta cuestión no se puede abordar, como hace César Vidal, considerando únicamente unos datos que son meramente cuantitativos, eso sería como dejar que el árbol nos impidiese ver el bosque.
    No se puede afirmar en modo alguno que la proclamación de la república fuese producto de un golpe de estado, ni que se vulnerase ninguna legalidad (En todo caso, se restauraba la legalidad de la Primera República, ya que la monarquía borbónica, te recuerdo, fue instaurada tras el golpe de Pavía -que puso fin a tal república- y el pronunciamiento de Martínez Campos).

    A pesar de la victoria numérica, los monárquicos supieron desde el principio que habían perdido el apoyo popular, ya que en las grandes ciudades la victoria republicana fue aplastante, como sabían también que su triunfo en el ámbito rural se justificaba en parte por el artículo 29 de la ley electoral. Por lo que fueron éstos (me refiero a todos los ministros, salvo La Cierva y Bugallal, los que dieron por perdida la monarquía y convencieron al rey –un rey que como tu bien dices no quería derramamiento de sangre – de que lo mejor era ceder el poder y que marchase él al exilio. Un dato importante es que Romanones –lo cuenta él mismo en su libro “las últimas horas”– había tirado la toalla antes de saber la decisión de Sanjurjo y que fue a proponer un gobierno constitucionalista a Alcalá-Zamora diciendo aquello de que iba “con bandera blanca”, ante lo cual el republicano se empoderó.

    Fue el gobierno el que se retiró y dejó el camino libre a la república.

    Recomiendo al respecto la lectura del libro “Los orígenes de la Segunda República española” del israelí Shlomo Ben-Ami.

    Saludos

  9. Nose cuales son las fuentes de este texto ni quien lo escribe pero se nota una gran decantación ha dejar por el suelo la republica, quizas sea demasiado joven para saber que paso pero se lo que pone en los libros y las explicaciones de mis profesores… y sinceramente creo que esto es un bulo para desprestigiar las labores de la republica ya que gracias a su revolucion no seguimos bajo una monarquia absolutista, aunque tengamos esta mierda de m0narquia parlamentaria venida gracias a franco, el cual si que dio un gran golpe de estado y reprimio el pais y ahora eso lo pagamos nosotros ya que la gente que vivio en su epoca tiene la cabeza comida piensan que eso era lo mejr que tenian claramente porque estaban en su bando.. devemos tener 1 pensamiento mas progreista.. por cierto abolicion de tauromaquia ya si alguien quiere ver los toros que se disfrace de toro y le corran a el.. tradicion no es lo mismo que cultura..
    PD: que no os coman el cerebro… fumad 1 pey y a pensar pr vosotros mismos animo que vosotros podeis

    • Lo que has leído en estos textos son los acontecimientos que sucedieron durante la II República, cuyas fuentes son las de historiadores que se han dedicado a estudiar y a investigar aquellos años en los que transcurrió la II República. Creo que quizás deberías leer más libros y contrastar lo que te han contado tus profesores con las opiniones, no de otros profesores, sino de historiadores.
      Sinceramente, el único bulo es de los que intentan reescribir la historia a su conveniencia, quizás porque su pasado no les gusta.
      No se a que pensamiento progresista te refieres, supongo que eres tan progre, tan progre, tan progre, que eres de los que está de acuerdo en que los terroristas ahora sean concejales, o quizás eres tan progre, tan progre, tan progre, que la apoyas la nefasta gestión de una crisis por parte de nuestro presidente ZParo, que nos está costando cinco millones de desempleados. No se que es eso de “fumad 1 pey”, supongo que será un porro, eso si que es progresista.
      Sólo estoy de acuerdo en algo contigo Eduardo, en que debemos pensar por nosotros mismos, pero con la verdad por delante y no con la mentira del socialismo.
      Saludos

  10. Parece que alguien se olvida que en todas las capitales de provincias -excepto en tres- triunfaron las candidaturas republicanas. El gran número de concejales monárquicos que se dio en el mundo rural en gran parte se debía al caciquismo aún existente y a la compra de votos.
    La mayoría de los ministros del momento, así entendieron los resultados electorales, por lo que recomendaron a Alfonso XII que marchara del país

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