El Pacifismo de Zapatero

 

Zapatero ha insistido en un discurso pacifista radical que rechaza el uso de la fuerza militar en cualquier circunstancia. Pero ese discurso choca con los hechos. Con Rodríguez Zapatero, España se ha convertido en la octava potencia exportadora de armas del mundo, ha incrementado sus gastos de defensa y ha aumentado el despliegue de soldados en zonas de conflicto. Como siempre con Zapatero, una cosa son las palabras y otra, los hechos.

El discurso neopacifista de Rodríguez Zapatero ha sido hasta el momento profundamente contradictorio. Quizá el hecho más relevante sea que las exportaciones de armas españolas se hayan más que duplicado desde que los socialistas están en el poder. Así, según las estadísticas de exportación de material de defensa y de productos y tecnologías de doble uso del año 2007, elaborado por la Secretaría de Estado de Comercio, el valor de lo exportado había pasado de 405,9 millones de euros en 2004 a 932,94 millones en 2007, lo que supone un incremento del 130% desde que Zapatero llegó a La Moncloa.

Exportaciones de material de defensa

España tiene un sector industrial de defensa que, aunque de tamaño medio, mantiene una posición competitiva en algunos sectores tecnológicos. Con una facturación anual en torno a los 3.600 millones de euros, las empresas de defensa exportan más de un 40% de su producción. Un sector que crea 17.000 puestos de trabajo directos y que contribuye de forma muy importante al desarrollo tecnológico, la investigación y la innovación.

En realidad, puede que las exportaciones de armas realizadas por España sean aún mucho mayores de lo declarado por el Gobierno. Según el informe anual del sector industrial de defensa y seguridad, las exportaciones ascendieron en 2006 a 1.443,09 millones de euros. Esa cifra, calculada sobre la base de la facturación efectuada por las empresas al exterior, es un 70% superior a los 845,07 millones de euros que figuran en el informe remitido por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio al Congreso de los Diputados para ese año. En la comparecencia ante la Comisión de Defensa, la Secretaría de Estado de Comercio no supo aclarar a qué se debe tan abultada diferencia.

En todo caso, el fuerte aumento experimentado por las ventas españolas de material de defensa al exterior en los últimos años ha hecho que España se haya convertido en la octava potencia exportadora de armas del mundo después de EE.UU., Rusia, Alemania, Francia, Holanda, Reino Unido e Italia, según el último anuario editado por el Instituto de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI). Más relevante aún es el dato de que ese aumento de las exportaciones de defensa no se haya dirigido hacia nuestros socios europeos, sino preferentemente a terceros países. En este sentido, resulta especialmente censurable la venta de plataformas navales al régimen militarista de Venezuela, un país que se está deslizando por una peligrosa pendiente autoritaria y que constituye, cada vez con mayor nitidez, un peligro para la estabilidad de la región. Un segundo contrato de venta de aviones de transporte militar debió ser cancelado por el veto de Estados Unidos a facilitar determinados subsistemas.

Un dato en consonancia con las afinidades de la política exterior del actual Gobierno socialista es que entre los principales clientes de tecnologías de doble uso, susceptibles de una utilización civil pero también militar, se encuentren regímenes tan poco democráticos como los de Irán, Venezuela, China o Cuba.

Cuando el aumento de la exportación de sistemas de defensa y seguridad se realiza a nuestros aliados de la OTAN o a países firmemente comprometidos con la democracia, estamos ante un hecho positivo que demuestra la creciente capacidad de nuestra industria de defensa para vender en un mercado altamente competitivo.

Lo que se debe reprochar al Gobierno no es, pues, que haya aumentado las exportaciones de defensa, sino la hipocresía de mantener de forma simultánea un discurso pacifista y la realidad de una política que ha duplicado las exportaciones de armas y las ha dirigido a regímenes de dudosa o nula factura democrática.

España ha sido tradicionalmente uno de los países que menos ha gastado en defensa en relación a su potencial económico. Sin embargo, resulta paradójico que el Gobierno más radicalmente pacifista de nuestra historia reciente sea, al mismo tiempo, uno de los que más ha aumentado los gastos militares. Así, el presupuesto inicial del departamento ha crecido entre 2004 y 2008 en casi 2.000 millones de euros, alcanzando en el presente año los 8.494 millones. Esta cifra supone un incremento del gasto militar del 26%.

Presupuesto de defensa

El problema es que el gasto español en defensa es cada vez más turbio. Para empezar, los créditos finales del Ministerio de Defensa son un 16% superiores a los aprobados inicialmente por el Parlamento, lo que eleva en 1.300 millones el presupuesto hasta alcanzar los 9.340 millones de euros. A esta cifra habría que sumar además otros 342,5 millones de euros invertidos directamente por la Gerencia de Infraestructuras para la Defensa y el Instituto de la Vivienda de las Fuerzas Armadas en 2008. Las inversiones financiadas por la venta de suelo y viviendas del Ministerio de Defensa han ascendido a casi 2.000 millones de euros adicionales.

El aumento del gasto en defensa español en estos años contrasta con un entorno europeo en el que los gastos militares tienen una tendencia descendente. Así, según las estadísticas utilizadas por la OTAN para medir el gasto en defensa de sus miembros, mientras que el Gobierno español incrementó en un 7,7% el gasto militar en 2007, el Reino Unido lo recortó en un 4,7%, Italia en un 3,5%, Alemania en un 0,6% y Francia lo congeló respecto al año anterior. El gasto en defensa por habitante español ha crecido con Zapatero desde los 187 dólares en 2004 hasta los 200 en 2007.

Las infinitas ansias de paz de Rodríguez Zapatero le han llevado a desplegar soldados españoles por todo el mundo, incluyendo algunos de los escenarios más peligrosos del planeta. Es más, en varias ocasiones a lo largo de los últimos cuatro años el número de tropas desplegadas en el exterior ha sobrepasado el límite de 3.000 que el propio Gobierno socialista se había impuesto como máximo. Ante esta evidencia, la ministra pacifista de Defensa anuncia ahora la supresión de cualquier límite.

Tropas en misiones internacionales 

Una buena prueba del aumento de la presencia militar española en el mundo es el fuerte incremento experimentado por el crédito ampliable con el que se financian las operaciones de mantenimiento de la paz. Así, si en el año 2004 los gastos originados por estas operaciones fueron de 380,6 millones de euros, en el año 2007 esa cantidad había ascendido a 642,5 millones, lo que significa un crecimiento del 69% en cuatro años. La misión más costosa es Afganistán, en la que ya se han gastado más de 1.000 millones de euros, seguida de la operación en Líbano, con un presupuesto anual superior a los 200 millones.

La precipitada salida de nuestras tropas de Irak en mayo de 2004 vino acompañada de forma casi simultánea por el fuerte incremento de efectivos en Afganistán. Así, en julio de ese mismo año se desplegaron 500 paracaidistas en Mazar i Sharif como apoyo a las elecciones presidenciales en ese país. En febrero de 2005, España se hace cargo de una Base de Apoyo Avanzada en Herat y un Equipo de Reconstrucción Provincial en la provincia de Qala i Naw. En julio de 2005 se vuelve a desplegar un batallón de 500 efectivos suplementario para las elecciones parlamentarias. En mayo de 2006 se autoriza un refuerzo de 150 efectivos ante el deterioro de la situación. A finales de 2007 se constituyen dos Equipos de Apoyo a la formación del Ejército Afgano (OMLT) en Herat con 52 efectivos adicionales. En total, casi 6.000 soldados españoles han sido desplegados en Afganistán en los últimos cuatro años, de los que 23 perdieron la vida. España es, con 742 efectivos en ese país, el décimo país contribuyente al despliegue de la OTAN en Afganistán.

La operación en el Líbano comienza en septiembre de 2006 con el despliegue de un batallón de Infantería de Marina con el objetivo de controlar la frontera de este país con Israel. Desde entonces, más de 4.000 soldados y guardias civiles han sido desplegados en el Líbano. El 24 de junio seis soldados del contingente español murieron como consecuencia de un ataque con artefacto explosivo. El coste total de esta operación supera ya los 500 millones de euros.

España ha participado además en operaciones de alto riesgo como la desarrollada en la República Democrática del Congo entre julio y noviembre de 2006. En esta operación participaron un total 130 legionarios que tuvieron que hacer frente a situaciones de combate. Actualmente miembros del Ejército del Aire están desplegados en el Chad en apoyo a la misión de la Unión Europea en Darfur. Recientemente han sido enviados a Somalia otros 90 efectivos y un avión de patrulla marítima para prevenir la piratería en aguas del Índico. Por contra, la ministra ha anunciado su intención de finalizar la misión militar en Bosnia que lidera España, propuesta fulminantemente rechazada por sus colegas europeos, y de revisar el despliegue en Afganistán.

El pacifismo que exhibe el PSOE tiene el sello político de Rodríguez Zapatero: mucha demagogia y un discurso que contradice los propios hechos. La realidad es que España nunca había exportado tantas armas –sobre todo a países tan poco democráticos–, gastado más dinero en su defensa o desplegado mayor número de tropas en el exterior que bajo el Gobierno actual.

En todo caso, el discurso neopacifista del Gobierno socialista tiene un claro coste en términos de credibilidad internacional, de debilidad de nuestra voluntad de defensa y limita la capacidad de nuestras Fuerzas Armadas para desempeñar con mayor eficacia sus misiones y garantizar mejor su propia seguridad en el exterior. Una debilidad política a la que se sumará en el futuro inmediato una merma en nuestras capacidades de defensa.

La distinción que hace Zapatero entre operaciones de guerra y operaciones de paz o entre armas pacíficas o armas no pacíficas es en muchos casos una falacia. Las patrulleras de altura vendidas a Hugo Chávez pueden ser utilizadas por el régimen revolucionario tanto para patrullar sus aguas como para invadir las de un vecino. En Afganistán nuestras fuerzas tienen que hacer frente de forma cotidiana a ataques de grupos terroristas. En esos enfrentamientos se producen bajas. Por supuesto que el objetivo de nuestras fuerzas es lograr la paz y la estabilidad en Afganistán, pero para ello deben combatir y en ocasiones, lamentablemente, acabar con ellos. Pero esa realidad no cabe en el discurso pacifista de Zapatero y se oculta deliberadamente a la opinión pública.

Anuncios

Una respuesta

  1. Chapeau, Don Roberto

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: